Los carmelitas descalzos somos comunidades fraternas y orantes al servicio del Reino de Dios
No podía ocurrir de otra manera, puesto que lo uno es complemento de lo otro. Desde el mismo profeta Elías le viene esa doble línea. ¿Quién más contemplativo y más activo que él? Con razón pudo exclamar: "Vive Dios, en cuya presencia estoy" - aspecto contemplativo -; y "Me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos" - aspecto apostólico-.
El Carmelo trata de unir indisolublemente el apostolado con la contemplación. El carmelita descalzo es ante todo un hombre unido a Dios y de esta unión sale a llevar luz y vida a las almas. Por eso, san Juan de la Cruz ve en la predicación un "ejercicio más espiritual que vocal, porque su fuerza y eficacia no la tiene sino del Espíritu interior".
El gran acierto de santa Teresa de Jesús, no conocido hasta entonces, es que quiso hacer de sus monjas unas religiosas "orantes-apostólicas". Levantó los carmelos reformados para que allí oraran por los predicadores y defensores de la Iglesia. Nada de oración "egoísta". Y todavía tenía una finalidad más clara con sus hijos: los quería grandes contemplativos, pero también grandes apóstoles que realizaran en la Iglesia lo que ellas, por ser mujeres, no podían llevar a cabo. Por su parte san Juan de la Cruz, tan gran contemplativo, llegó a hacer suyas las palabras del pseudo Dionisio: "Entre todas las cosas, la más divina es cooperar a la salud de las almas".
Si bien desde los principios la Reforma Teresiana, la Orden se ocupó en ministerios de actividad, sin embargo, tomó tres directrices apostólicas que la han colmado de gloria: La dirección espiritual, la labor misionera y el apostolado parroquial. Estos siguen siendo, para el carmelita de hoy, los derroteros de su trabajo pastoral.
Los carmelitas descalzos intentamos teñir con el carisma espiritual de la Orden los campos apostólicos en los que también nos reclama la Iglesia: predicar la Palabra de Dios, dar clases en colegios, universidades, institutos de espiritualidad para laicos o religiosos; dictar char1as y conferencias, a través de las cuales ofrecemos con generosidad la riqueza de nuestro carisma y la profundidad de la espiritualidad de nuestros santos; escribir en revistas, periódicos; utilización de los medios modernos de comunicación; dirección de obras sociales y de caridad; orientar diversos grupos pastorales, especialmente de oración, comunidades de base, movimientos familiares, cursillos de preparación a los sacramentos, encuentros de promoción juvenil; dirección de retiros espirituales a distintos grupos y comunidades religiosas que nos solicitan; presencia misionera en lugares de misión.
Así pues, todas nuestras presencias en los distintos lugares del mundo son espacios de crecimiento, de interioridad, oasis de oración y de encuentro con Jesús, el Señor. Los carmelitas descalzos somos comunidades fraternas y orantes al servicio del Reino de Dios.
Y TÚ, ¿QUÉ PIENSAS?
De las pastorales que los carmelitas descalzos desarrollamos ¿Cuál te llama más la atención? ¿Por qué?
CONCLUSIÓN
Ya el camino que has recorrido te exige una respuesta; es hora de construir una nueva historia con Jesús, el Señor. Por eso, este ITINERARIO PARA CAMINANTES silencia sus contenidos y sus tareas, y te ofrece esta HOJA EN BLANCO para que comiences a escribirla. ¡Mucho ánimo!