Fichas de Animación Vocacional
¡Un camino para llenar la vida de sentido!

El Reino fue el proyecto que el Padre le entregó y que Él llevó hasta el final muriendo en la Cruz...

Es cierto que el Señor llama para "estarse con Él" (Mc 3, 13); pero también es cierto que el Señor llama para "ser enviado con una misión". La vida consagrada al Señor y la vida dada en servicio del Reino son dos realidades profundas del seguimiento radical de Jesús. Sin olvidar nunca que esas dos realidades se viven en "comunidad".

La misión es la razón última para los que hemos sido llamados. Porque Dios llama para dar respuestas a los llamados urgentes de los hombres. Dios actúa, contestando a esas situaciones de grito enviando hombres y mujeres, capaces de ser respuesta de Dios en la historia. Es la ley de la Encarnación, es la ley de las mediaciones. Porque Dios quiere que el vocacionado, unido a Jesús, dé fruto, y fruto abundante. Quiere que la causa de Jesús, el Reino, siga presente, actuante en la historia. El enviado con una misión, dentro de la Iglesia, continúa la acción salvadora de Jesús, hoy.

La misión de la Iglesia es profética. La misión de la Iglesia hoy necesita hacer realidad el "id y anunciad la Buena Nueva a todos los pueblos" (Mc, 16, 15-20). Es una misión tremendamente evangelizadora de la Palabra de Dios. Una misión que exige hombres y mujeres marcados por la acción del Espíritu Santo y que anuncien, proclamen la Palabra con fuerza. Una misión que motive, estimule, cambie la mentalidad de los hombres, les sitúe ante nuevos valores, les cuestione el presentarles un nuevo tipo de ser hombres, el tipo del Evangelio. Una misión que no se quede en informar, sino que testifique. Se necesitan hombres que se hagan presentes entre el mundo de los jóvenes, que vivan y hablen del amor verdadero, de la paz, del compartir, de la pureza y sinceridad, de la ternura y la compasión. Hombres que sean ellos mismos, en su identificación y transformación en Jesús, Buena noticia. La misión se aprende cuando se descubre la pasión de Jesús por el Reino.

El Reino fue el proyecto que el Padre le entregó y que Él llevó hasta el final muriendo en la Cruz. El Reino de Dios era la ilusión y el sueño de Jesús. El Reino de Dios era la utopía y lo que fascinaba la juventud de Jesús. Por el Reino vivió la sencillez y humildad, y abrió un camino de paz entre los hombres. Por el Reino hizo del taller de Nazaret un espacio de salvación para los hombres. Por el Reino dejó a los suyos, salió de su tierra y pasó el Jordán hasta llegar a la arena caliente y desafiante del desierto. Por el Reino entra en la aventura de los caminos y llama a los hombres a su paso para que se vuelvan pescadores de hombres. Por el Reino se queda célibe y vive su despojo de bienes y se somete al Padre, siendo obediente a su voluntad. Por el Reino enfrenta una humanidad vieja y gastada y comienza a lanzar, en nuevos surcos, semillas de vida eterna. Por el Reino va de aldea en aldea, de pueblo en pueblo, de sinagoga en sinagoga, buscando a los hombres y mujeres y hablándoles de manera asombrosa y desconcertante. La pasión de Jesús es el Reino.

Este es el reto de hoy. Esta es la pasión y la dicha del enviado con una misión. Esta es la tarea, el compromiso, la realidad que el vocacionado tiene que vivir: darlo todo por el Reino.

Y TÚ, ¿QUÉ PIENSAS?

Finalmente, ¿Qué es el Reino de Dios para ti? ¿Qué crees que le falta hoy a la Iglesia para que sea más evidente la presencia del Reino?